Compra de plata

Ocurre algo en el mercado de metales preciosos. A pesar de las brutales correcciones a la baja que han sufrido este año plata y oro –sobre la plata en abril y el oro en septiembre, magnificadas por la manipulación que operan los grandes bancos especializados.
La fortaleza por la que se da la compra de plata se halla precisamente en su condición de ser “materia prima” y dinero real, en un ambiente de creación masiva de dinero papel, sin respaldo físico equivalente en oro.
Si el peso de la historia significa algo, cabe decir que el pronóstico del tiempo económico global no es muy alentador. La Francia revolucionaria y su fallido experimento con los assignats, papel-dinero creado con el propósito de “estimular” la economía y supuestamente amparado por los mejores bienes raíces del país, es apenas un botón de muestra.
Compra de plata
El previsible resultado de la ruina nacional con que concluyó la reproducción desenfrenada de aquel falso dinero, es el espejo microscópico en que se refleja el mundo de hoy, que tiene en los dólares estadounidenses.
En este sentido, no es casualidad que de forma consistente, hoy se esté reeditando un fenómeno que se observó en la Francia de entonces, con cada nueva emisión monetaria: el aumento de la estima por la compra de plata en físico, que provocó que cada día desaparecieran más de la circulación. Esas versiones antiguas de los modernos relajamientos cuantitativos de los bancos centrales de hoy, son parte medular de la explicación del por qué ahora las compras físicas de plata en diversas latitudes, se encuentra en niveles nunca antes vistos.
No es casualidad entonces que Banco de México, por ejemplo, haya registrado un nivel récord de personas interesadas en la compra de plata, en lo que va del siglo de 1.53 millones de onzas de plata.
De este modo, las grandes entidades occidentales que magnifican las bajas vía una sobre oferta de oro y plata “de papel”, se están auto infligiendo un daño colosal que alcanzará a sus desprevenidos clientes (entre los que se cuenta por desgracia nuestro banco central), pues con cada caída los más experimentados aprovechan para retirar (comprar) más metal de sus arcas.
Hora de marcar el tipo de cambio del oro al contado (spot). Más si consideramos que los contratos de la PAGE sí están amparados en metal físico, y no en fraudulento sistema de reserva fraccionario que transa sobre todo con “oro” de papel en cuentas “no asignadas”. No hay que pensar mucho para saber cuál es preferible.